Morel, ese genio solitario

 

Al Argonauta lo tenía sin sueño el hombre que vivía más allá de todos los océanos, un inventor llamado Morel, obsesionado con las proyecciones y la inmortalidad. Había leído en los diarios del mar que se había anticipado a la realidad virtual en 1940, construyendo una máquina de reproducción de imágenes tan reales como la vida, los que contemplaran esas imágenes podían participar de una inmortalidad recurrente.

Esa máquina lo había proyectado al universo y lo había multiplicado por los espacios.

La existencia de Morel obligaba al Argonauta a hacerse preguntas y pensar y repensar, preguntas que daba vueltas, cambiaba de orden las palabras y las preguntas mutaban en su cabeza sin encontrar las respuestas, sólo preguntas, ¿quién era más genio Morel o su creador? Porque Morel era como El Quijote, Martín Fierro, y todos los personajes que se habían independizado de quienes los habían imaginado, habían tomado dimensiones colosales y se habían multiplicado en el espacio y en el tiempo hacia la eternidad.  ¿Y si Borges tiene razón?, primero fueron las letras y ellas crearon el mundo, los mundos no números ni fórmulas matemáticas, el universo son letras como su nombre Argonauta, y los Seres Imaginarios son la Realidad del Mundo.

A Morel no le interesaba mucho hablar, contestar la catarata de preguntas al Argonauta, le interesaba que le hablara la mujer de la playa por la que cruzaría galaxias, y seguiría cruzando oceános de tiempo para encontrarse. Para que el Argonauta no interfiriera en su empeño por encontrarse con ella, (porque volvía una y otra vez al compás de la Obertura Caballería Ligera de Von Suppé llegando con sus patitas salpicando cangrejos) le regaló una Pantalla de Agua donde conversaban Borges, Bradbury y Bioy.

Julia recordó que su abuela le había hablado de sus amigas “Las chicas de Morel “, ¿sería el tío de Raquel y Elida? que en la década del 60 con hermosos vestidos iban a los bailes de los clubes en época de carnaval, parecían estrellas de cine, muchas veces Julia se probó esos vestidos glamorosos, que la transportaban a otra época, y salía a jugar con los chicos de la cuadra ¡que eran muchísimos! Lo que más disfrutaba Julia era disfrazarse y salir a la vereda a jugar. Y ahora que conocía al genio, Morel era su gran posibilidad de aparecer con sus amigos y junto a su abuela cuando tenía 16 años, en los clubes del Mundo y bailar al ritmo de Los Plateros cantando en vivo Only You.

“Solo tu y solamente tu puedes dar luz a mi soledad”

Salto 5 de “Rayuela de Cefalópodos” del cuento Julia y el Argonauta de Papel

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