Julia y el Argonauta de Papel

_ ¡ Julia, vos pensás que el mundo gira alrededor tuyo !

Julia parada frente a la puerta esperaba que la mano de su mamá le abriera la puerta para ir a jugar con sus amigos, pero escuchándola se dio cuenta que su deseo no sería posible al menos por esta noche.

¡Ya son las once y se me hace tarde para trabajar!-prosiguió apurada la madre_ Es hora de cepillarse los dientes, ponerse el camisón,¡y a dormir!.

Julia que no se resignaba la desafió alzando la voz:

_¡Pero a todos los chicos los dejan jugar!

_Estas no son horas de que los chicos estén en la calle.

No de daba por vencida y muy segura argumentó:

_Es verano y estamos de vacaciones y todas las mamás se quedan sentadas en los bancos charlando hasta la madrugada.

_Yo no puedo acompañarte.

_ Llevame y alguna mamá me va a cuidar, como lo cuidan a Martín mientras su mamá toca el pNo me hagas acordar que desde acá tengo que escuchar cómo se ensaña con ese pobre piano.

_¿Por qué no te gusta si todas las mamás le piden que toque para escuchar música mientras ellas charlan?

_Yo necesito silencio para trabajar.

¿Por qué no era cómo las otras mamás?, ¡justo a ella le había tocado una mamá aburrida y socia del silencio!, ¿por qué no podía charlar con las otras mientras ella jugaba con sus amigos a”Dígalo sin hablar”, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?_ se preguntaba en silencio mirándola a los ojos, hasta que tuvo que bajar la mirada para disimular ante ella que le venían asomando las lágrimas.

¿Empezamos con el teatro?- la reprendió la madre advirtiendo lo que ella pensó que era el último recurso de su hija para convencerla_ En esta casa las reglas las pongo yo.

La desafiaba siempre y eso era algo que como madre la disgustaba.

-¡No me digas que hago teatro porque sabés que no me gusta que me digas eso!-y se dio vuelta alejándose por el pasillo y mascullando un ¡mala! Que la madre no alcanzó a escuchar.

Pasó por la habitación de su abuela que ya estaba acostada, como todas las noches le dio un beso y le deseó:“Que sueñes con los angelitos”.

Cuando ya estaba entre las sábanas, la mamá pasó para apagar el velador y desde la puerta le regaló una sonrisa, Julia pensó una vez más, ¡qué linda es mi mamá! y esa sonrisa le corrió el miedo del alma.

Luego escuchó sus pasos apresurados que se perdieron por el largo pasillo, esta noche como todas las otras se quedaría trabajando frente a la máquina de escribir.

Julia sola miraba las paredes de su habitación plateadas por la luz de la luna que se filtraba por la ventana y pensó que su mundo se veía como El Planetario.

Lejanas, muy lejanas se oían las exclamaciones y las risas de los niños tratando de adivinar las películas que tapaban las voces y las conversaciones de las madres. ¡Cuánto se estaban divirtiendo!.

La máquina de su mamá comenzó la música de teclas, si trabajaba mucho y le iba bien quizás podría comprarse una computadora, entonces sí la computadora haría el trabajo por ella y las dos podrían salir a jugar .

¡Ah!, si al menos la luna estuviese bien redonda podría ver al conejo de la luna para que la acompañase en su noche solitaria.

Comenzó a imaginar los lugares dónde le gustaría estar, con su prima Larita en Madrid, ¡hacía tanto qué se había ido!, le tiró un beso a la luna para que ella se lo diera.

No podían compartir ni siquiera la luna, por el tiempo le había explicado la mamá.

Pero la luna todavía estaba en Madrid y aunque Larita durmiera, la tranquilizó pensar que la luna era inteligente y le daría su beso en los sueños.

Deseaba poder viajar pero era cada vez más imposible. Se le llenaron los ojos de lágrimas y la luna con una linterna de lata le envió un haz de luz que iluminó un sector de la almohada, entonces Julia pudo ver que junto a su cabeza había un abanico de papel,¿lo habría hecho su abuelita para abanicarse en el caluroso verano?, ¡seguro se lo había olvidado cuando jugaron juntas toda la tarde!. Lo agarró y lo puso frente a su cara para verlo mejor, se sentó y se apoyó en el respaldo de la cama.

Sorprendida vio cómo en su mano al abanico le salieron patas y como dos antenas que en sus extremos tenían ojos que la observaban.

Ah_ suspiró muda Julia y desde su asombro no pudo dejar de ser curiosa y preguntar:¿Quién eres y de dónde vienes?, ¿saliste del cartoon network?, ¿sos un ser de otro planeta?- y a esas preguntas le siguieron otra catarata de preguntas.

El exótico ser quería hablar pero le resultaba imposible ante la verborragia de Julia, y enojado le propuso cuando yo diga: Bari di, podés hacer una pregunta y cuando yo diga Bari la, después de habértela respondido, podés volver hablar y seguir preguntando si así lo quieres, ¿está claro?.

Julia tomó aliento para decirle: Esta es mi cuarto y aquí las reglas las pongo yo, tú eres un forastero y puedo echarte cuando yo quiera.

_¿Cómo?.

_Puedo gritar y hacer que venga mi mamá.

_¿Y perderte la sorpresa qué te tengo?

Quiso preguntarle cuál era tal sorpresa pero debía disimular su curiosidad para no ceder ante tal arrogante ser y argumentó:

_Mi mamá no me deja hablar con extraños.

Pero esta noche ella   haría una excepción.

_Nos vamos al Mar del Sol.

_Ah ! Si el Sol no tiene Mares y ya es de Noche.

_¿Querés ir? ¿Si o no?

Si, se entusiasmó Julia. Y Saltaron juntos la Noche por la RAYUELA DE CEFALÓPODOS

El Mar del Sol  – Salto 1

Marimba Band – Salto 2

Caminantes – Salto 3

El Loco de las Islas – Salto 4

Morel, ese genio solitario  – Salto 5

Calypso  – Salto 6

Borges y Bioy en la pantalla de agua – Salto 7

Bradbury, Borges y Bowie  – Salto 8

UNA ZAMBA EN PLENO MAR (Musical de Mister Brad & María Elena Walsh)    – Salto 9

El Faro del fin del Mundo   – Cielo de la Rayuela

♪ La Canción Salinger ♪  – Salto 11

Ya comenzaba a ser hora de volver a su casa.

_Apurate -le pidió asustada Julia al Argonauta_ si mi mamá se despierta y no me encuentra me va a retar.

Acostó a Julia y se despidió de ella, juntos miraron las estrellas que se despedían por la ventana, antes de dormirse Julia sintió que todos los seres que había conocido esa noche brillaban como luciérnagas encendiéndole el corazón de esperanza.

El Argonauta ya estaba en la habitación de la abuela que con los ojos entrecerrados buscó algo debajo de su almohada que la aliviara de la calurosa noche, el Argonauta se dio cuenta y la abanicó, con una sonrisa plácida la abuela continuó en sus sueños.

En la vereda reinaba el silencio, el piano descansaba, las charlas y los juegos habían cesado.

Helena dormía sobre la máquina de escribir, el Argonauta estiró sus patas, sus brazos y se desperezó, se deslizó por el rodillo de la máquina de escribir hasta quedar lisito, lisito como un papel, sacó una de sus patitas y se escribió:

“Helena en unos minutos tendría que abrir la tienda como lo hacía todos los días, pero antes descubriría que el sol ya no saldría para una de las ventanas de la casa. En la ventana de la abuela  había quedado instalada la Luna.”

16 Comentarios

  1. MERITA HEELS

    Querida Fabiolafolk o debo decir Fabiolamosca o quizá sólo amiga. He leído cada palabra de tu blog y me declaro fabiolafan Seguro que nada de lo que te diga será nuevo para ti. Puedo hablarte de tu talento, de tu autenticidad, del barroquismo de tu manera de contar y de su frescura a la vez, del surrealismo y a la vez hiperrealismo de tu estilo pero nada será del todo acertado ni del todo desacertado. Es más real si te digo que consigues sentimientos encontrados pero nunca indiferencia. Gracias por aportar algo nuevo a mi vida.

    Le gusta a 1 persona

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